Revista Nacional de Cultura: “Cuatro ediciones, cuatro homenajes”

En la mañana del viernes 24 de febrero, la palabra viva y necesaria se apoderó de la Biblioteca Pública del Zulia “María Calcaño” con la presentación de cuatro números monográficos de la “Revista Nacional de Cultura”, en las que se exalta el trabajo literario y artístico de invaluables personajes del panorama nacional como Enriqueta Arvelo Larriva, Andrés Bello, Luis Alberto Crespo y Juan Calzadilla.

De la mano de Antonio Trujillo, poeta, cronista y director de la revista, y en compañía de Yolanda Delgado, trovadora y presidenta de la “María Calcaño” y Cósimo Mandrilo, escritor e investigador zuliano, estos cuatro ejemplares saludaron al público con sus portadas que retratan distintas localidades de Venezuela en clara intención de no solo reconocer la poesía, sino también las raíces; “presentamos cuatro voces importantísimas de Venezuela y América Latina… y quisiera que más allá de los nombres citados, resalten los lugares como Carora cuando hablamos de Luis Alberto Crespo”, destacó Trujillo.

Venus Ledezma, jefa del Departamento de Extensión de este Recinto del Saber, dio inicio a la actividad con la lectura de un fragmento del libro “Testimonios de la niebla: voces de los altos mirandinos” (2001) autoría de Antonio Trujillo:

“En la intemperie de un helecho, iniciamos el rito de recoger palabras, lo más humilde del lenguaje, sin pretensiones de escritura, en el íntimo deseo de un lugar, en voz viva y distante del rejo académico. Y nos mudamos a vivir en el alma y la boca de unos seres ágrafos y sabios, impetuosos  a la hora de ajustar su destino, asistidos de un imaginario donde la flor y el viento, el ave y la cabañuela siembran la voluntad perdurable del hombre. Allí descubrimos otra manera de ver y sentir la tierra, su historia, tan distante de los archivos arquidiocesanos, de esa genealogía de cirio que remienda los saltos amorosos de la ssangre.

Oír y transcribir, nada más iniciático, esculpir con fe el verbo ajeno cuando este posee el don de la palabra y su espíritu encarna el valor y el entendimiento deseado. Ese ejercicio trasciende la escuela, el sentido doméstico del investigador hábil, tan propenso a la trampa terrenal y sin acierto en la búsqueda del alma”.

Son cuatro números monográficos sobre personajes insignes que van desde las letras hasta la pintura, el 341 dedicado al poeta, crítico y columnista caroreño Luis Alberto Crespo: “La Casa que tengo que hacer”, con prólogo de Miguel Márquez, y selección de Márquez y Antonio Trujillo; el número 342 ilustrará en sus páginas a Enriqueta Arvelo Larriva, poeta nacida en Barinitas: “El Acento Divino”, selección y prólogo de Luis Alberto Angulo, la cual contendrá estupendas antologías poéticas insertadas en álbumes fotográficos y paisajísticos de Carora y Barinitas respectivamente. Mientras que el 343 relatará al poeta, pintor y crítico de arte Juan Calzadilla: “Pintor de la lengua”, mediante un conjunto híbrido de textos propios y comentarios solidarios de escritores amigos, como Julio Miranda, Élida Salazar, Luis Ernesto Gómez y Laura Antillano. Estas importantes ediciones especiales del año pasado cierran con el ilustre Andrés Bello en la número 344: “El Libertador de la lengua.

Durante la presentación, Trujillo opinó que al maestro Bello no se le ha juzgado de forma correcta, “si hay una deuda que tenemos con algún maestro, es con Andrés Bello… un hombre maltratado por no participar en los campos de batalla, pero la batalla que dio parece que no la podían hacer los que estaban en los campos de batalla… en Venezuela hemos sido indiferentes con Don Andrés Bello”, recalcó Trujillo. Como seguimiento de sus reflexiones sobre Bello, leyó un fragmento que adorna la contraportada del ejemplar del “Humanista de Latinoamérica”; la melancólica carta que Don Andrés Bello dirigiera a su hermano Carlos después de 36 años de destierro:

“En mi vejez, repaso con un placer indecible todas las memorias de mi Patria (recuerdo los ríos, las quebradas y hasta los árboles que solía ver en aquella época feliz de mi vida). Cuantas veces fijo la vista en el plano de Caracas, creo pasearme otra vez por sus calles, buscando en ellas los edificios conocidos y preguntándoles por los amigos, los compañeros que ya no existen… ¡Daría la mitad de lo que me resta de vida por abrazaros, por ver de nuevo el Catuche, el Guaire, por arrodillarme sobre las losas que cubren los restos de tantas personas queridas! Tengo todavía presente la última mirada que di a Caracas desde el camino de la Guaira. ¿Quién me hubiera dicho que en efecto era la última?”.

Por su parte, Cósimo Mandrilo brindó palabras de elogio a Trujillo por su labor tras la dirección de la revista; calificado como una “repotenciación vital, existencial e intelectual… para meterse en estos menesteres en estos días no hay que ser valiente, no hay que ser arrojado, hay que ser guapo; muy poca gente asumiría el riesgo y la responsabilidad que significa encargarse de una revista como la ‘Revista Nacional de Cultura’, que sería la máxima expresión del problema, o encargarse de cualquier otra revista dado las dificultades que todos sabemos que hay para llevar adelante un trabajo como ese”, subrayó Mandrilo.

En su intervención, Mandrilo también encareció a Juan Calzadilla, a quien definió como uno de esos pocos artistas sin ego y enfatizó que no hay todavía un conocimiento cabal sobre el pintor, “es un hombre absolutamente polifacético que ha cultivado muchas áreas con éxito… su trabajo va sobre la reflexión humana a través de una poesía intimista, desde un lenguaje irónico, capaz de tratar un tema serio o de impacto con una actitud llena de humor, además de ser una poesía que a pesar de abordar temas complejos, tiene fácil tránsito, fácil lectura”.

Por último, Trujillo tomó la palabra para hablar sobre la poeta Enriqueta Arvelo Larriva, a quien describió como lúcida, alguien capaz de escribir desde lo “metafísico” llevada por “Dios”, lo que está en el ser “y no escrito ni esculpido, sino que nos habita impalpablemente”:

“No supe quién me lo dijo.
El acento, divino.
No supe quién me lo dijo.
No corrí tras los detalles
cuando oí lo infinito.
No supe quién me lo dijo.
Lo oí.
¡Dichoso el oído mío!
En ese instante se hizo en mí lo armonioso.
Lo que oí va eterno y limpio.
Y qué tremenda la gracia
de no saber quién me lo dijo”.
(Poema “Balada de lo que oí” de Enriqueta Arvelo Larriva)

Este grato encuentro cultural cerró el emblemático bautizo floral de los ejemplares, con recital poético junto al canto en honor a los autores por parte de miembros del Movimiento Poético “El Marullo”:

“Un pájaro canta. Pero lo que se sucede es mudo.
Una rama tiembla, pero lo inmóvil es el rumor.
La tierra sigue afuera, pero la que piso queda lejos.
un cerro sube y otro desciende: vuela el zamuro.
El monte es por dentro como una puerta sin abrirse.
Irme me empequeñece en la despedida.
Debo ofrecer de mí la pena.
La espina agradece tanta semejanza.
De donde soy me devuelvo. Adonde iré me detengo.
Las curvas de San Pablo ya no me quedan atrás sino en el destino.
Nunca se volvió siempre y siempre se hizo desierto.
Bebo agua del polvo. Me crié junto a un río que pasaba
y no se iba.
Crecí a mediodía. De tarde regresaba a nacer.
El  mundo era así:
un país en las rayas de la mano,
las estrellas de Orión en la piel de la culebra,
la Edad Media en la oscuridad,
el ardimiento en la última luz de la ceniza.
Vivir fue desde el principio atravesar lo más enjuto en el cruce
y llegar, al fin, perdido”.
(Fragmento del poema “Un escritura por toda sombra” de Luis Alberto Crespo).

Venus Ledezma, jefa del Departamento de Extensión de la Biblioteca Pública del Zulia, quien agradeció presencia de Trujillo en la presentación y recalcó como loable su trabajo tras la dirección de la revista fundada en 1938. Asimismo destacó que las revistas serán donadas al Departamento Hemerográfico de esta Casa del Saber, “damos ese regalo a la región, a la ciudad… estarán disponibles para todos los usuarios, estudiantes, investigadores, indagadores de la palabra, todo aquel que aprecie el arte literario”, aseveró Ledezma.

La “Revista Nacional de Cultura” fue fundada en 1938 por Mariano Picón Salas, escritor, diplomático y académico merideño, considerado una eminencia dentro del repertorio intelectual del país. Durante casi ochenta años, la revista ha publicado material que abarca gran variedad de temas y estilos, promotor de la cultura con contenidos literarios en todos sus géneros: poesía, crítica bibliográfica, narrativa, teatro, ensayo y visual, con el enriquecimiento de fotografías e ilustraciones de artistas plásticos.

(Cortesia Oficina de Comunicación y Relaciones Institucionales Biblioteca Pública del Zulia “María Calcaño”)

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